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Norman (ノーマン, Nōman) es uno de los protagonistas de The Promised Neverland. Creció en el orfanato Grace Field House.

AparienciaEditar

Norman tiene el cabello blanco y corto, con ojos azules apagados, usa el uniforme estándar del orfanato.

Al igual que los otros niños de Grace Field House, Norman tiene cinco dígitos en el lado izquierdo de su cuello.

Vestía el uniforme genérico que llevan todos los chicos en Grace Field House, una camisa y pantalones blancos con unos botines marrones. 

Personalidad Editar

Norman es un chico que a primera vista resulta apaciguado y sereno, pero solo está así cuando controla la situación. Ante todo, es una persona maquiavélica y complicada, cuando está en situaciones límites, es capaz de sacrificarse por el bien de los demás.

Pese a todo, Norman no resulta muy diferente de cualquier otro niño, pero él es muy táctico. Tiene pensados los posibles movimientos de sus enemigos y amigos, y es capaz de anticiparse a ellos creando soluciones a problemas que ni siquiera han surgido. 

Historia Editar

Norman preparó el desayuno junto a Ray, y tras rezar y comer se fue a jugar al escondite junto a los demás niños del orfanato. En esta ocasión él tenía que buscar a los demás, y tras atrapar a la mayoría de los niños, se puso tras Emma, la única que faltaba. Corrió detrás de ella durante un buen rato hasta atraparla, todos siguieron jugando hasta la noche.

En la despedida de Connie, Emma le advirtió a él de que Connie se había olvidado su peluche, así que fueron a llevárselo. Como la puerta estaba cerrada, Norman forzó la cerradura y consiguieron salir de la casa, fueron hacia el portón avisados por Ray. Allí, Norman y Emma contemplaron escépticamente el cadáver de Connie con una flor atravesando su cuerpo, estaba dentro de una camioneta. Emma intentó gritar, pero Norman le puso las manos en su boca e impidió que ella gritase, se metieron ambos bajo la camioneta y allí observaron cómo su madre hablaba con unos demonios, estos habían metido el cadáver de Connie en un frasco, y hablaron sobre la calidad de la carne de la granja. Salieron corriendo de allí hasta encontrarse con Ray, no le contaron nada. Cuando estuvieron mas calmados, Emma y Norman hablaron de escapar con todos los niños.

Al siguiente día, Norman y Emma hablaron sobre lo peculiar de la casa en la que vivían, contenía sutiles pistas que les indicaba que estaban en una especie de cárcel, y el hecho de que no hubiesen elementos tecnológicos para el año en el que estaban (2045), hacían ver que el sitio donde vivían no se asemejaba para nada al mundo real, y que el mundo exterior, podría no ser el mundo en el que ellos soñaban. Más tarde empezaron a pensar un plan para escapar, así que corrieron hacia uno de los lados del orfanato, se toparon con un gran muro. Emma y Norman escucharon la campana, que significaba que todos se tenían que reunir, uno de los niños advirtió que faltaba una niña, y fue a buscarla. La encontró enseguida, cosa que les extrañó mucho a Emma y Norman, tenían claro que el reloj indicaba donde estaban los niños, quienes tenían un transmisor en alguna parte de su cuerpo. Más tarde, ambos se pusieron a pensar que para delimitar su cosecha, usaban como base la edad y el puntaje en las pruebas, además del comentario de uno de los demonios que dijo “otro de seis años, lo de siempre”. Emma se puso a pensar en todos sus compañeros que habían sido cosechados, hasta los seis años dependía del puntaje, y a partir de ahí no importaba, cuando llegaban a los doce años los cosechaban igualmente, cosa que quebró la moral de Emma. Norman entonces dijo que el puntaje estaba relacionado con el tamaño del cerebro, y que era la parte más valiosa de sus cuerpos para los demonios.

Ray avisó de que era la hora de cenar, y cuando Isabela se fue alejando, les preguntó a Emma y Norman si fueron a la puerta por la noche, ambos lo negaron. Emma fue junto a Norman y vio como abría la puerta con unas ganzúas, él aseguraba que el material debería estar ahí, pero no encontraron lo que buscaban así que apañaron unos manteles.

El siguiente día, Emma y Norman conversaban sobre si contárselo a Ray o no, y el hecho de que este estuviese tras ellos, les motivó a contárselo. Hablaron sobre todo lo que sabían con él, y Ray le dijo a Emma que era imposible escapar con todos, pero ella afirmó que tenía que haber alguna manera de hacerlo. Ray se apartó junto a Norman, y este le dio a Ray que vio a Emma llorar, pero no por su vida, sino por la de su familia. Ray le siguió replicando a Norman, y él le dijo que hacía todo eso porque amaba a Emma, porque quería verla feliz. Ray les mostró a Emma y Norman un libro, y les habló de que en treinta años, el mundo cambió radicalmente, pero que podría haber aún una civilización humana.

En los días posteriores, Norman junto a Emma y Ray se puso a buscar información que les ayuda a escapar, llegaron entre los tres a la conclusión de que habría más orfanatos, que el rastreador se encuentra en la oreja, además pactaron entrenar a los demás niños mientras jugaban, con un juego llamado encantados. La hermana Krone se unió al juego, y por lo que ocurrió, tuvieron claro que al escapar lo harían por grupos, también llegaron a la conclusión de que había un espía entre todos los niños; quedaron en escapar el ocho de noviembre.