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El capítulo 3, también conocido como La Dama de Hierro, es el tercer capítulo del The Promised Neverland.

Sinopsis Editar

Mientras Emma y Norman continúan investigando y teorizando acerca de la nueva realidad que descubrieron, Mamá hace su propia investigación para encontrar a los dos niños que han descubierto todo.

Trama Editar

Emma relata que ella creía que Mamá era como todos los niños, una humana, pero ella nunca fue humana, ni su madre, ella es un demonio, su enemiga. Emma se encontraba hablando junto a Norman sobre lo que habían pensado, y entre los dos dedujeron que la clave para saber su valor era la edad y el puntaje obtenido en los exámenes por lo que dijeron los demonios, además, dedujeron que la mercancía premium era de doce años de edad, y que las puntuaciones eran la forma de calcular el orden de envio. Siguieron pensando y Norman llego a la conclusión de que les importaba el tamaño del cerebro a los demonios, porque según él, el cerebro humano se encontraba al 90% desarrollado a los seis años, y que a los doce, ya estaba completamente desarrollado.

Tras eso, fueron a buscar una cuerda, Norman dijo que tenía idea de donde podrían conseguir una, pero Emma le dijo que podría haber instrumentos que les podían espiar, pero Norman le dijo que no encontró nada la noche anterior, que había revisado toda la casa. Emma le advirtió a Norman de que Mamá podría saber que ellos fueron al muro, pero Norman le dijo que no, porque ella solo sabe la posición exacta cuando mira su reloj, añadió también que ella no sabía que fueron a la puerta esa noche, porque sino les habría amenazado directamente en vez de montar toda esa escena.

Don llamó a Norman diciendo acerca del reloj de su cuarto, y Emma se quedó sola mirando todos los dibujos de la pared, en especial el de Conny. En ese instante, Mamá apareció al lado de Emma, y le preguntó si le pasaba algo, que se veía pálida y que no la notó con su buen ánimo. Emma en ese momento pensaba que les había descubierto, pero volvió a pensar y supo que estaba examinando su reacción, fingió y le dijo que no pasaba nada, y que estaba pensando que pronto dejará la casa y que la iba a extrañar. Mamá le preguntó si le agradaba la casa, y Emma le contestó que sí, que la adora y a ella también dándole un gran abrazo. Emma le preguntó que qué estaría haciendo Conny en ese momento, y que ella le dijo que quería llegar a ser una gran mamá como ella cuando creciese, Mamá le respondió a Emma que lo sabía, que esperaba que se convirtiese en una maravillosa adulta y en una gran madre; Norman, que escuchaba la conversación desde el otro lado, pensó que ella era estoica y decidida dado que sabía lo que le pasó a Conny. Emma se impresionó mucho por la respuesta, y se alteró bastante, pero en ese momento Ray hizo sonar la campana diciendo que era hora de la cena, y que lo tenía todo listo, Norman apareció y se llevo a Emma del pasillo, Mamá se paró y les preguntó si fueron a la puerta el otro día, pero Norman le contestó que no, que las reglas lo prohibían. Emma se derrumbó en el suelo sollozando, y Norman le dijo que les está vigilando porque sabe que su objetivo eran dos personas.

Isabella pensó que no había encontrado ningún niño con reacciones extrañas, y que cuando habló sobre Conny con Emma, su pulso permaneció en límites normales. Por otra parte, Norman se apresuró en abrir la puerta de una habitación donde decía que si había una cuerda, tenía que ser ahí dentro. Isabella dijo que no permitiría ningún escape, que ella sería quien sobreviviese.

Personajes Editar